El brillo del sol se reflejaba en las portadas de los libros expuestos al aire libre aquel domingo 23 de abril. Aquella luz le iluminaba la cara, o eso era lo que podía pensar una persona poco observadora que pasara por allí. Pero yo sabía que aquella cara estaba iluminada de una forma nueva, no era fruto de elementos externos sino de un foco interno inmenso: la ilusión.

Lo que sentía al estar rodeada de todos aquellos títulos que la incitaban a leer no lo podía sentir en ningún otro lado que no fuera rodeada de libros. El poder de la ilusión no tiene límites y se refleja en nuestra cara.

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3 comentarios en “23 de abril

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